EN MEMORIA DE CARLOS GÓMEZ-CENTURIÓN


El 27 de diciembre fallecó mi queridísimo amigo Carlos Gómez-Centurión, nos unieron los pájaros, a los que dedicó todos sus esfuerzos y tuvimos una entrañable amistad, me sentía orgullosa de que me considerara su amiga porque era un hombre extraordinario, brillante, generoso y divertido. Siempre tenía una palabra de aliento para cualquier problema mío.

Me dejó sus canarios, para que se los cuidara cuando él no estuviera, pensó en ellos hasta en el último momento.

Recogerlos en su casa y acondicionarlos en la mía ha sido, después de su muerte, un duro golpe. Conocía a cada pájaro y sabía lo que más les gustaba, les ponía nombre y les mimaba como solo él era capaz de hacer.

Sabía que no iba a escatimar esfuerzos en sacarlos adelante y estoy contenta de que pensara en mí para semejante labor, pensó en que a mi marido no le iba a gustar la idea pero como era una situación excepcional lo entendería.

Cuidaba de todos con el mismo esmero, el cieguito al que he acondicionado conmigo en casa, así puedo tenerlo mejor controlado y le hablo constantemente como hacía Carlos, para que se sienta más acompañado, al cojo, perdió una pata por la dichosa anilla y se llevó tal sofocón que prometió no volver anillar ningún pájaro, les quitó a todos las anillas pero no importaba porque los conocía y sabía perfectamente de donde venía cada uno.

Le recuerdo cada día con cariño y cuando le echo mucho de menos, que es a diario, bajo y doy un repaso a todos sus pajaritos, les hablo y les digo que Carlos está bien, que está descansando y que ahora yo les voy a cuidar como hacía él, bueno por lo menos lo intentaré porque la mano que tenía Carlos con los pájaros no la tengo yo, aprendí muchas cosas con él que me acompañaran toda mi vida, así como su recuerdo y cariño.

Descansa en paz

7 de enero de 2012

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