Este es un hijo del Nano, un gloster corona gris, que el año pasado tuvimos que alimentar a mano, cuando salió del nido se quedó en el fondo de la jaula y los padres no le volvieron a dar de comer. Costó trabajo, porque tenía 20 días pero cuando aprendió a comer con jeringa ha sido el pollo, junto con la Coqui, más graciosos que hemos tenido en el aviario. Mi nieta Lucía pidió quedarse con él y así fue. Este año ha criado sin ningún problema, y eso que dicen que los pollos que se sacan a mano no crian, he comprobado que no es así, he tenido al Nano y a la Coqui que han resultado ser, por separado, unos excelentes padres. No sé si me quedaré con él pero sino tiene lista de espera y la primera persona que lo tiene reservado lo cuidará muy bien.

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