ALOE VERA

El aloe vera es una planta perenne de hojas gruesas suculentas perteneciente a la familia del lirio que se asemeja a los cactus. Es tal vez la planta medicinal más conocida en América del Norte. Se utiliza para una gran variedad de enfermedades humanas y animales.

El uso del aloe se remonta a los orígenes de la humanidad. Los chinos fueron los primeros en usarlo. Los médicos tradicionales de la antigua China la consideraron como una de las plantas con mayores propiedades terapéuticas y la llamaron “el Remedio Armónico”.

Entre los códices más antiguos figura el Libro de las hierbas medicinales, una auténtica enciclopedia escrita en 10 tomos en la que se aconseja aplicarse aloe como un eficaz remedio contra quemaduras, esguinces, torceduras, heridas, picaduras y todo tipo de lesiones externas. Asimismo se recomienda su ingestión para tratar afecciones renales, hepáticas, digestivas y como laxante, reconstituyente y tónico general.

En el antiguo Egipto, la planta la podemos encontrar adornando algunas tumbas y monumentos funerarios. Era comúnmente utilizado y se referían al aloe como la planta de la inmortalidad incluyéndolo entre los regalos funerarios enterrados con los faraones.

Se ha escrito que Alejandro Magno conquistó la isla Socotora en el sur de Arabia, porque en ella había gran cantidad de aloes que servirían para la curación de heridas y enfermedades de sus soldados durante las campañas. También, Cleopatra usaba diariamente el aloe como ingrediente esencial en sus cuidados diarios.

Ya, en el siglo I de nuestra era, Dioscórides lo describió intensamente en su herbario griego por sus virtudes medicinales y cosméticas.

Existen documentos históricos de los romanos, griegos, hindúes, árabes y otros pueblos de climas cálidos, que comentan sus virtudes medicinales y cosméticas

Los Franciscanos españoles la trasladaron desde nuestras tierras a América, seguramente a la isla Barbados, de donde viene su actual nombre científico ALOE BARBADENSIS.

En España, a lo largo de la ribera del Mediterráneo, el aloe fue un elemento esencial en la medicina popular, hasta que el empleo generalizado de la farmacopea moderna lo relegó al olvido junto a la mayoría de las plantas medicinales.

Durante la II Guerra Mundial se redescubrió su valor terapéutico. Las quemaduras causadas en las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki por las explosiones atómicas, se curaron más rápidamente con el aloe y en muchos casos sin dejar señales ni cicatrices.

Actualmente sus propiedades han sido comprobadas clínicamente y los científicos se interesan cada vez más por sus aplicaciones médicas.

La NASA lo utiliza porque absorbe el 90% de la toxicidad de sustancias como: el PVC, la fibra de vidrio, los barnices, las pinturas, las radiaciones de los ordenadores, los televisores y demás aparatos electrónicos.

Se cree que trae buena suerte, y es muy utilizada en los rituales chamánicos por su gran poder energético y porque purifica el alma.

Pedro Sánchez Torrente
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El aloe vera en canaricultura

Con toda esta historia que tiene detrás el aloe empecé a utilizarlo, ya que lo utilizábamos toda la familia, en mi aviario, obteniendo unos resultados estupendos, siempre lo he considerado un producto milagroso por los efectos tan beneficiosos que tiene sobre la salud de las personas y los animales.

El liquido pegajoso que sale de las hojas cuando se parten es ideal para utilizarlo en el agua del baño, se consigue un plumaje más brillante y suave y cada 15 días se lo pongo en el bebedero para reforzar el sistema inmunitario por la gran cantidad de enzimas, vitaminas y minerales que posee, en este caso lo suelo comprar en un herbolario porque el sabor es mejor que si lo sacamos de la planta.
Posee una asombrosa capacidad de curación y cicatrización, por eso las heridas o rasguños cicatrizan rápidamente debido al componente de azufre y lupeol, potente antiséptico que mata cualquier bacteria o germen que pueda entrar en contacto con la lesión.
También lo utilizo en las patas de los canarios, se consigue con ello suavizar y que estén más sanas y elésticas, para ello corto un trocito de la planta y dejo caer parte del líquido que desprende y les froto con él, no puedo asegurar que sirva para combatir los ácaros pero a mi me da la impresión que usando la planta a menudo los Ácaros se mantienen a raya.

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